Chakra Muladhara: encontrando estabilidad

Comer, beber, encontrar refugio y permanecer a salvo son funciones básicas que permiten la supervivencia de un individuo. Los damos por sentado en nuestra configuración como seres humanos, pero ¿de dónde provienen estos instintos?

Chakra muladharaLa Psicología considera que estos instintos son patrones básicos grabados en los seres humanos relacionados con el tronco cerebral, la parte más primitiva de nuestro sistema nervioso. Desde un punto de vista espiritual, sin embargo, toda característica física tiene su contraparte en cuerpos más sutiles que el que normalmente vemos y palpamos. Dentro de esta perspectiva, los instintos de supervivencia están relacionados con el primero de los centros de energía -chakras- que corren a lo largo de nuestra columna, en nuestro cuerpo energético: el chakra muladhara.

Muladhara proviene del sánscrito “mula” – “raíz”,y adhara “soporte”. De los siete chakras alineados a Shushumna nadi (cuyo correlato físico es en parte la columna vertebral), muladhara se encuentra a la base de esta, en la zona del perineo (entre los órganos sexuales y el ano).

Sentado a la base, en el extremo opuesto de sahasrara, el chakra relacionado a la Iluminación espiritual, muladhara representa el nivel de conciencia más primitivo. Es la fuente de nuestra vitalidad, aquella que sirve para cargar de energía al ser. Está, además, relacionado con elemento Tierra, por lo que un muladhara bien activado nos conecta con la energía que proviene de ella. A nivel psicológico, muladhara controla los aspectos relacionados a aquello que sirve para “anclarnos” a la Tierra. Un muladhara equilibrado estará relacionado con el cumplimiento de los instintos básicos para sobrevivir; con un sentido de estabilidad y de pertenencia al mundo.

 Sin embargo, cuando este chakra presenta desbalances y está cargado por debajo de lo adecuado, la persona tiene unaCaracterísticas de muladhara sensación de estar desconectada de la Tierra o de este mundo, de andar “volado”.  Miedo y ansiedad en altos montos instalados como características permanentes en el ser humano, revelan también fallas en la “raíz”.  Otro tipo de desequilibrio se presenta cuando muladhara está sobrecargado y la energía se concentra prioritariamente ahí. En este caso, los individuos dirigen su vida en base a sus instintos.

Un muladhara deficiente tiende a ser compensado inconscientemente por acciones que dan la ilusión de estabilidad y seguridad, de “anclaje”.  Un ejemplo de esto es la acumulación de posesiones manteriales en exceso o sin sentido, el sentir que se “es” en cuanto se “tiene”.

En los primeros años de vida, el ser humano vive principalemente con la conciencia en muladhara, fortaleciendo este chakra mientras afianza su presencia física en el mundo, su sentido de pertenencia, su seguridad básica; esto desarrollará un chakra equilibrado. Si por circunstancias externas su vida institintiva se ve obstaculizada en esta etapa y no es capaz de “asegurar” adecuadamente su derecho a estar acá, como por ejemplo si el niño vive infundido de miedo o sin la seguridad de que podrá comer, muladhara se desarrollará en desequilibrio. No obstante, más allá de cómo se haya desarrollado en la infancia, muladhara se puede equilibrar o desequilibrar posteriormente según las circunstancias de vida.

Los antiguos textos yóguicos señalan que en este centro energético se encuentra el misterioso poder de la energía Kundalini, el elemento clave para alcanzar la fusión con la Conciencia Pura, el estado de samadhi. En la gran mayoría de nosotros, esta energía se encuentra dormida, en estado de reposo; la práctica a fondo de ciertos métodos yóguicos está destinada a despertarla.

Vinculado a lo más básico del mundo manifiesto, la lucha por la supervivencia, nuestras propias raíces y establidad en el mundo, muladhalara contiene también la clave para la conexión con el mundo espiritual, la semilla para su propia trascendencia.

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